martes, 3 de marzo de 2020

En circos

El circo es uno de los espectáculos con más historia del mundo, nace de la unión de la palabra, la danza y la música y hay documentos y pinturas que demuestran que ya existían en la cultura egipcia. En la cultura griega se introducen los tigres en los famosos espectáculos con gladiadores pero es a partir de la edad media cuando aparecen los domadores y los animales salvajes en los espectáculos como hoy los conocemos.
Resultado de imagen de maltrato animal en circosMuchos de nosotros hemos ido alguna vez al circo, generalmente de pequeños, con la ilusión de poder ver elefantes, leones y otros animales salvajes lo más cerca posible, por supuesto todo ello motivado por nuestra pasión por los animales y sin ninguna mala intención, pero pocos son los que después han vuelto.
¿Os habéis preguntado alguna vez qué tipo de entrenamiento sufren estos animales para realizar posturas y comportamientos que nunca harían en libertad? Con este artículo queremos dar a conocer cual es la realidad y el día a día de los animales que participan en este tipo de funciones que realizan los circos.
El maltrato animal en los circos está presente desde que son pequeños, a los elefantes por ejemplo, los entrenan con picas y garfios golpeándoles en las zonas más sensibles como la cara, trompa, interior de orejas y articulaciones como método de provocar sumisión por miedo.
Por otro lado, la mayoría de los circos son ambulantes y están viajando continuamente. Muchos animales mueren o pueden llegar a desarrollar enfermedades durante el transporte ya que están sometidos a largos viajes y sin condiciones adecuadas para ellos, produciéndolas estrés, asfixias, etc.
Como consecuencia del estrés, la falta de ejercicio, sociabilización y entretenimiento, los animales pueden desarrollar diversas enfermedades que os cito a continuación:
Miopía de captura, derivada del manejo y el transporte, la cuál les produce depresión clínica, degeneración de los músculos esqueléticos, pérdida de coordinación e incluso la muerte.
A nivel cutáneo pueden aparecer abscesos (producidos por los objetos punzantes con los que se les entrena) y úlceras (al permanecer durante días encerrados en jaulas sin capacidad de movimiento).
Como consecuencia de sufrir un estrés continuo aparecen los comportamientos repetitivos o estereotipados: caminar en círculos, lamer los barrotes de la jaula, morder al aire, balancearse, agresividad hacia objetos o personas, coprofagia (comer sus propias heces) e incluso pueden llegar a realizarse auto mutilaciones.

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