El circo es uno de los espectáculos con más historia del mundo, nace de la unión de la palabra, la danza y la música y hay documentos y pinturas que demuestran que ya existían en la cultura egipcia. En la cultura griega se introducen los tigres en los famosos espectáculos con gladiadores pero es a partir de la edad media cuando aparecen los domadores y los animales salvajes en los espectáculos como hoy los conocemos.
Muchos de nosotros hemos ido alguna vez al circo, generalmente de pequeños, con la ilusión de poder ver elefantes, leones y otros animales salvajes lo más cerca posible, por supuesto todo ello motivado por nuestra pasión por los animales y sin ninguna mala intención, pero pocos son los que después han vuelto.¿Os habéis preguntado alguna vez qué tipo de entrenamiento sufren estos animales para realizar posturas y comportamientos que nunca harían en libertad? Con este artículo queremos dar a conocer cual es la realidad y el día a día de los animales que participan en este tipo de funciones que realizan los circos.
El maltrato animal en los circos está presente desde que son pequeños, a los elefantes por ejemplo, los entrenan con picas y garfios golpeándoles en las zonas más sensibles como la cara, trompa, interior de orejas y articulaciones como método de provocar sumisión por miedo.
Por otro lado, la mayoría de los circos son ambulantes y están viajando continuamente. Muchos animales mueren o pueden llegar a desarrollar enfermedades durante el transporte ya que están sometidos a largos viajes y sin condiciones adecuadas para ellos, produciéndolas estrés, asfixias, etc.
Como consecuencia del estrés, la falta de ejercicio, sociabilización y entretenimiento, los animales pueden desarrollar diversas enfermedades que os cito a continuación:
Miopía de captura, derivada del manejo y el transporte, la cuál les produce depresión clínica, degeneración de los músculos esqueléticos, pérdida de coordinación e incluso la muerte.
A nivel cutáneo pueden aparecer abscesos (producidos por los objetos punzantes con los que se les entrena) y úlceras (al permanecer durante días encerrados en jaulas sin capacidad de movimiento).
Como consecuencia de sufrir un estrés continuo aparecen los comportamientos repetitivos o estereotipados: caminar en círculos, lamer los barrotes de la jaula, morder al aire, balancearse, agresividad hacia objetos o personas, coprofagia (comer sus propias heces) e incluso pueden llegar a realizarse auto mutilaciones.
A nivel cutáneo pueden aparecer abscesos (producidos por los objetos punzantes con los que se les entrena) y úlceras (al permanecer durante días encerrados en jaulas sin capacidad de movimiento).
Como consecuencia de sufrir un estrés continuo aparecen los comportamientos repetitivos o estereotipados: caminar en círculos, lamer los barrotes de la jaula, morder al aire, balancearse, agresividad hacia objetos o personas, coprofagia (comer sus propias heces) e incluso pueden llegar a realizarse auto mutilaciones.
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